Alquilar una vivienda con la instalación eléctrica manipulada

Existe un problema que muchos inquilinos desconocen y que puede convertirse en una auténtica pesadilla: descubrir, después de entrar a vivir, que la instalación eléctrica de la vivienda presenta una doble acometida.

Y lo más preocupante es que el nuevo inquilino/a puede encontrarse con una reclamación económica de la compañía eléctrica aunque no haya realizado ninguna manipulación y ni siquiera supiera que existía.

La compañía eléctrica dirigirá sus actuaciones contra el titular del punto de suministro en el momento de la detección de la anomalía, aunque la manipulación pudiera haber sido anterior.

¿Qué es una doble acometida?

Una doble acometida es, en términos generales, una conexión o derivación que permite que parte de la energía eléctrica consumida no pase por el equipo de medida correspondiente y, por tanto, no quede registrada por el contador.

El problema se agrava cuando esta instalación se encuentra oculta en paredes, canalizaciones u otros elementos de la vivienda, de manera que no resulta detectable a simple vista por una persona que entra a vivir en el inmueble.

Precisamente por ello, un nuevo inquilino puede ocupar una vivienda con una instalación que aparentemente funciona con absoluta normalidad y, meses después, recibir una comunicación de la compañía eléctrica informándole de que se ha detectado una supuesta manipulación y reclamándole una importante cantidad de dinero a modo de sanción.

Una refacturación que puede alcanzar cantidades desorbitadas

Cuando una distribuidora considera que ha existido una manipulación, puede iniciar un expediente de recuperación de energía y reclamar una refacturación.

El resultado puede ser sorprendentemente elevado y, en determinados casos, generar reclamaciones de miles o incluso decenas de miles de euros. De hecho, existen resoluciones judiciales recientes en las que se han discutido precisamente las cantidades reclamadas y el método empleado para calcularlas.

Aunque la empresa distribuidora siempre va a defender que el cálculo de la energía refacturada se ajusta a la normativa eléctrica, lo cierto es que dichas sanciones son desproporcionadas, arbitrarias y no se ajustan al consumo real de la vivienda por lo que el consumidor no tiene porque aceptar sin más la cantidad reclamada.

Los tribunales han analizado la suficiencia de las pruebas aportadas por las compañías, la existencia real de la manipulación, el periodo que puede atribuirse a la anomalía y, especialmente, la forma en que se calcula la energía supuestamente no registrada, dando la razón al consumidor.

Hay casos en los que la acusación de fraude ni siquiera era correcta

Existen casos en los que la propia existencia del fraude ha sido discutida judicialmente y en los que los consumidores han conseguido que los tribunales les den la razón.

Un ejemplo especialmente relevante es el trabajo realizado por nuestra directora jurídica, la letrada Olga Majoral Bustos, especialista en defensa frente a acusaciones de fraude eléctrico. En uno de sus casos, la Audiencia Provincial de Barcelona condenó a una gran compañía eléctrica a devolver más de 7.000 euros a un consumidor después de considerar que la acusación de fraude no había quedado suficientemente acreditada.

La resolución también puso el foco en la necesidad de contar con una actividad probatoria sólida y cuestionó el valor que puede atribuirse, sin más, a las declaraciones de los técnicos que dependen económicamente de la distribuidora.

En el vídeo que acompaña a este artículo podrás conocer dos casos difundidos por TV3/3Cat en los que dos familias fueron acusadas de fraude eléctrico y finalmente consiguieron demostrar judicialmente que no existía el fraude que se les atribuía, con la intervención de la letrada Olga Majoral Bustos.

El Telenotícies (3CAT) publica la noticia

Estos casos sirven para poner de manifiesto una realidad que cualquier persona que alquile una vivienda debería conocer: una acusación de fraude eléctrico no debe aceptarse automáticamente como una verdad demostrada. La existencia de una anomalía, su origen, su antigüedad, la autoría de la manipulación y la cuantificación de la energía supuestamente no registrada son cuestiones que pueden y deben ser analizadas.

La tranquilidad de nuestros propietarios e inquilinos, nuestra prioridad

En todos nuestros inmuebles revisamos la instalación eléctrica para comprobar que no existan anomalías o indicios de fraude eléctrico antes de formalizar el alquiler. De esta manera, ofrecemos una mayor tranquilidad tanto al propietario/a como al nuevo inquilino/a, evitando que una posible manipulación anterior pueda convertirse posteriormente en un problema o una reclamación inesperada. Porque alquilar una vivienda debe significar empezar una nueva etapa con la seguridad y la tranquilidad de saber que todo está en orden.

Rubén Díaz
Fundador de Livum Real Estate™

Agosto 2026

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